jueves, 22 de marzo de 2012

Cuanto tiempo desde mi última entrada! Leyendo las anteriores he recordado sentimientos y momentos relativamente recientes. Hablaba de necesidad de un cambio en mi vida. Lo he conseguido, no sé que pasará en los próximos años, de momento lo afronto con ilusión y esperanza de que sea una etapa genial.
Estoy en Roma y la Ciudad Eterna me ha recibido con un tiempo primaveral, sol espléndido y un cielo extremadamente azul. Mi agradecimiento a la gente que ha hecho posible esta etapa, a mis amigas que me han despedido con todo el cariño del mundo y a los españoles que aquí me han recibido con los brazos abiertos y están haciendo que el comienzo sea más fácil. Aún no estamos instalados definitivamente y mi habitáculo de momento es eso, un habitáculo pequeño y coqueto, pero es como un semisótano por que apenas entra la luz. Menos mal que es cuestión de días. He dicho "estamos" porque no estoy sola, estoy con mi amor comenzando esta etapa y como el tiempo pasado no se puede recuperar, vamos a aprovechar cada momento para estar juntos compartir las nuevas experiencias y conocer esta bella ciudad.
A lo peor dentro de un tiempo, me pasa como al de aquel escrito cómico, que se iba a Alaska y al principio le encantaba todo y le parecía maravillosa la nieve y al cabo de un tiempo maldecía a la nieve y todo lo que habia en Alaska, jejejeje. Espero que no sea mi caso.
Mi intención es hacer como un cuaderno de bitácora durante este tiempo e ir contando las aventurillas que me vayan pasando. "aventuras y desventuras de una maruja en Roma" Jajaja.
Iré escribiendo lo mas asiduamente posible.
La primera aventura fué un evento en el que había personalidades importantes, (embajadores, corresponsales de TVE...) me pillaron de marrón, ya que yo estaba por allí arreglando documentos necesarios para el comienzo de mi nueva vida y de pronto me vi allí entre personalidades, gente muy arreglada (los italianos van muy elegantes siempre) y yo con mis vaqueros. Menos mal que no me dió por ponerme deportivas, porque en Roma se camina y camina y camina y se ponen los pies redondos de andar, pero como digo no hice caso a mi primera idea y me calcé unos zapatos bajos. Y allí estaba yo, siendo presentada a la gente incluido el cónsul y hablando con una embajadora de lo buenísimo que me salía el cocido de España y bebiendo cava a la una del mediodía servido por mayordomos. Como diría mi madre, ¿Quien ha visto un rey guardar cochinos? Además de aprender italiano, tengo que tomar clases de protocolo.
En fin, espero no verme en muchas situaciones tan "encopetadas".
Seguire informando.


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