martes, 7 de agosto de 2012

ADAPTADA A ROMA


Después de meses sin escribir, vuelvo a dejar algo por aquí para quien lo quiera leer.

Ya puedo decir que estoy prácticamente adaptada a Roma, aunque me queda adaptarme a sus horarios de comidas, horas de sueño... pero eso lo dejaré para cuando entre un poco el fresquito. Amanece muy temprano y lo lógico sería irse a dormir más bien pronto y madrugar para ir al ritmo de los italianos, pero en estos meses de verano, eso es imposible. No se puede dormir con este calor pegajoso que hace, así es que aguanto hasta irme a la cama a eso de las doce o una de la noche para dormir algo más fresca, porque antes es imposible conciliar el sueño.

Ya tengo la casa acomodada a nosotros completamente. Ya tengo un hogar en Roma para cuando vengan mis hijos o familiares y amigos de España. Y también para los amigos de aquí que se hacen querer, la verdad. Son gente estupenda que sin conocerte de nada se han volcado en hacernos todo más fácil.
La casa ya está limpia y pintada. Ya duermo cómodamente. Tenemos un colchón nuevo y hemos comprado una tele que mediante una parabólica puedo ver la televisión de España. Me traje cosas de mi casa de España, útiles de cocina, ropa de hogar...  el día que empecé a desembalar cajas, me sentía como una niña el día de los Reyes Magos, sacando mis cosas con una sonrisa de oreja a oreja  y oliendo mis toallas que olían a mi suavizante, en definitiva a mi hogar.

He ido conociendo sitios en los que comprar, he ido encontrando productos similares a los que uso en España y claro, algunos que aunque con otra marca, utilizo en Madrid. Eso ayuda a sentirte más en casa, aunque vaya probando cosas de aquí, que las hay buenísimas, como los quesos. Italia no es solo pasta y pizza, tienen muchas cosas, muchos productos que aun no están en su producción tan industrializados y que te recuerdan muchas veces sabores de la niñez.

No he visto de momento nada nuevo, salvo una excursión por la Toscana en la que visitamos unos pueblos de estilo medieval, preciosos. Pero con estos calores, "caldo" como lo llaman aquí, es imposible andar por ahí. Así es que nos limitamos a dar algún paseo nocturno y maravillarnos con las vistas de la Roma nocturna.
Pronto iremos a España, a disfrutar de la familia y amigos,  unos días y disfrutar de las playas de Cádiz que con este calor, echo tanto de menos.

 Pero a pesar del calor y de los ratos de morriña, me siento feliz.