Fuimos a contratar nuestro internet, nuestro teléfono... por fin teníamos la documentación necesaria para contratarlo.
Una gestión de media o una hora, se convirtió en toda una jornada tras ésta gestión. No puedo entender como un país que se supone una de las primeras potencias económicas de Europa, pueda funcionar tan mal en la burocracia o en gestiones de a pie como contratar una línea de teléfono e internet.
Primero el sistema se había "caído" y no podían introducir los datos, así es que después de esperar el susodicho sistema durante un buen rato, decidimos que la amable señorita que nos atendió nos llamaría cuando volviera "el sistema". Esto ocurrió por la tarde y aún así el sistema aparecía o desaparecía como el Guadiana según le parecía. Yo desconozco si en España, los inmigrantes tienen el mismo problema, pero aquí es un poco complicado todo eso. Total, que al final, nos tuvieron que poner en los datos que habíamos nacido en Italia. Desconozco si en Roma o en la Toscana, pero para la compañía telefónica somos italianos. Después de todo este tiempo, nos informan de que hasta dentro de unos veinte días no tendríamos la línea operativa y mientras tanto, nos dan un "pincho" usb que nos permitiría navegar... o más bien naufragar, porque dicha conexión escasamente nos permitía conectar con el Messenger y sin permitirnos descargar el correo. ¡¡Que frustración!!
Ahora había que poner nuestro nombre en el panel del portero automático para que los técnicos del teléfono supiesen donde tenían que llamar, bueno pues con lo apañada que soy yo con los destornilladores no puedo hacerlo, según el portero físico, es decir de carne y hueso que tenemos, hay que llamar a los técnicos para que cambien una pegatina...
En fin que esto se supone que era el periodo de adaptación... Para qué preocuparse más, por la tarde me fui a dar un pase y ¡por fin! pude saborear un helado italiano y pasear por los aledaños del Vaticano.
Esto último debió de crear buena onda, pues a los cinco días ya teníamos nuestro teléfono y nuestra conexión a Internet, que por cierto va como un rayo y por un precio más bajo que en España. A ver si vamos aprendiendo unos de otros. Estos un poco de rapidez en las gestiones y nosotros a ofrecer buenos servicios con una mejor relación calidad precio.