Hoy ha sido un gran día. En esta etapa estoy teniendo
experiencias inolvidables y hoy ha sido una de ellas. He asistido a una
audiencia papal, de público, claro. Aún así ha sido emocionante presenciar a
toda esa gente movida por la fé.
La plaza de San Pedro, estaba a rebosar de
peregrinos y delegaciones. He podido ver al Papa Benedicto XVI, todo lo más
cerca que puede pretender una mujer normal. Pero lo he visto a unos veinticinco
metros. He escuchado su voz en español, además de en otros idiomas y he
recibido sus bendiciones, que según sus palabras, se extienden a todos a los
que quiero. Así es que hay mucha gente bendecida en estos momentos. Es curioso
que sin ser una buena católica, he disfrutado cuan adolescente en un concierto
de su cantante favorito. Al no ser una misa, aunque el evento ha durado más de
dos horas, se me ha hecho ameno y creo que es por lo que decía, por la cantidad
de gente que había, emocionados por estar allí. Todos nos hemos contagiado de
sentimiento, alegría, euforia...
Por otro lado, hace unos días conocí también a Paloma Gómez
Borrero, una señora entrañable y encantadora, a la que admiro desde hace años y
me encanta escucharla cuando la entrevistan... Fue en la Embajada de la Santa
Sede en Roma, en una recepción y lo mismo, otra experiencia más, conocer a
gente importante de diferentes países... me siento realmente afortunada por
poder vivir todo esto.
En este tiempo que he estado sin escribir ya he convertido
la casa en un hogar. Me he traído a mi perro y ha venido mi hija a visitarme.
Esto me ha llenado de alegría, el que se sienta a gusto en nuestro hogar
romano, el que le haya gustado esta maravillosa ciudad, su arte, su gente, su
ambiente... ya solo falta que venga mi hijo, que lo hará muy pronto y bueno,
más gente que espero que vengan, amigos, familiares... todos serán bien
recibidos.
Ha sido un día intenso en emociones, así es que voy a
descansar.