miércoles, 11 de noviembre de 2009

ESPERANDO

"La vida por delante"

Es una frase que me he permitido copiar del titulo de un post de otro blog que a veces leo.

Cierto que tenemos la vida por delante, pero tambien solemos decir que el tren solo pasa una vez. ¿Será cierto? Creo que no, solo que la vida te va poniendo el momento apropiado para subirte a tu tren.



He dejado pasar muchos trenes, o más bien, me he visto obligada a dejarlos pasar y esperar otro, esperar mi momento. Ese es mi sino, ESPERAR. A dia de hoy, no se muy bien qué es lo que espero y a veces ya ni sé lo que quiero. Creo que en estos momentos mi vida es una incógnita, con un torbellino al fondo que no sé si se apartará o tendré que atravesarlo y si es así, no sé si seré capaz.



Me creo a mi misma una persona optimista, centrada, inteligente. Parece vanidad, pero una amiga me dijo una vez que soy demasiado humilde y creo que ha llegado el momento de dejar de ser TAN humilde, de dejar de guardar las formas y gritar lo que siento y lo que quiero. No es este el primer paso, el de escribirlo aqui, ya he empezado, por eso veo tan cerca el torbellino del que hablaba.

Como decia, soy una persona optimista, siempre pienso que mañana será mejor que hoy, pero ultimamente me veo en el espejo y no me reconozco, veo a una mujer madura, no es que me vea ni más guapa, ni más fea, ni mas o menos arrugada. Simplemente descubro que he vivido por y para los demás, que me olvidé de vivir por mí misma, para mí misma, de dejar ese espacio para mí, para la mujer. Que "solo" he sido esposa y sobre todo madre.

No creais, en cuanto a mis hijos he logrado una gran obra y me siento orgullosa.

Salvo en ocasiones esporádicas, alguna etapa de mi vida como madre, que trabajé fuera de casa, el resto, me he podido dedicar exclusivamente a mi familia, o más bien me he tenido que dedicar a ella, sacrifiqué mi vida laboral, el forjarme un hueco porque mi marido tiene un trabajo de plena dedicación, fuera de casa durante dias y dias y en el presente ha logrado grandes exitos, tengo que decirlo, porque he estado a su lado, apoyandolo y ocupandome de todo para dejarlé a él la dedicación exclusiva a su trabajo. Y yo debo ser más inútil que otras mujeres, porque a mi me resultaba muy dificil, criar educar, ser padre y madre de mis hijos y sola. Nunca quise pedir ayuda a mi madre que ha criado un monton de hijos como para que se sacrificara por mí, por el mero hecho de sentirme realizada laboralmente.



No me arrepiento, pues como digo, he educado dos hijos estupendos, sanos, con unos valores morales intachables. Pero aunque me arrepintiese, de nada sirve, el hoy es consecuencia del pasado y será consecuencia del futuro y .... eso si lo quiero cambiar.

Me quiero mucho a mí misma, eso lo decimos mucho, pero en realidad, nosotras no nos podemos abrazar, necesitamos al compañero para apoyarnos en él, para que nos dé la mano cuando tropezamos... y somos mas dependientes de ello de lo que en realidad creemos.



De pronto, esa mañana, que te miras en el espejo y descubres a esa mujer madura, ves que te esta faltando ese abrazo y esa mano que estaba ahi para agarrarte y ese hombro en el que apoyarte y te sientes sola, sola a pesar de que hay muchas personas que me quieren, pero cada uno lleva su vida y yo necesito a mi compañero y no está para mí.
Hay mucho trabajo, mucho estres... y que lo que antes crei que era felicidad, ahora pienso si no fué simplemente conformismo.

Nadie me ha preguntado que era lo que queria, que necesitaba... ni siquiera yo misma me lo he preguntado y ahora creo que tendre que gritarlo para que me tomen en cuenta. Gritaré y seguiré ESPERANDO a ver que pasa, si llego al torbellino, si lo supero... si al final como parece, nace una nueva mujer.

Sé que tengo un enemigo contra quien luchar, pero no estoy muy segura de qué tipo de enemigo es.



Espero descubrirlo, tengo paciencia.

martes, 3 de noviembre de 2009

PRÓLOGO

Las mesas camillas me traen muchos recuerdos. Desde la niñez, con mi madre atizando el brasero de "picón" y mis ojos curiosos mirando aquel rojo vivo que se veia trás el gris de las cenizas. Ahora pienso que era como ver la vida tras la muerte. Será cosa de ser mayor y de haber perdido la inocencia de entonces.

Cuantas conversaciones secretas he tenido alrededor de la mesa camilla de mi casa, cuantas veces hemos entrelazado las manos mi PÍLADES y yo bajo las faldas de aquella mesa, ocultas nuestras manos a los ojos de mi padre o mi madre que siempre andaban vigilantes.



Y la mesa camilla de la cocina de mi madre.... que aún huele a lapiceros y goma de borrar de hacer los deberes allí y a cola cao de la merienda o a pan con chocolate.....



Otras mesas camillas me han acogido con su calorcito bajo las faldas en diversos inviernos, en diversas ciudades, con diversas gentes que en su día me dieron su cariño su compañia y que aunque hoy andan lejos, siempre estarán cerca de mi corazón.



Este blog se llamara así en homenaje a todos esos momentos y contaré lo que sienta, unas veces feliz, otras melancólica o triste, otras enfadada... otras cómica, sexy.... en fín todo lo que se puede contar alrededor de una mesa camilla, con un café por delante y una buena compañia.

ELECTRA.