martes, 3 de noviembre de 2009

PRÓLOGO

Las mesas camillas me traen muchos recuerdos. Desde la niñez, con mi madre atizando el brasero de "picón" y mis ojos curiosos mirando aquel rojo vivo que se veia trás el gris de las cenizas. Ahora pienso que era como ver la vida tras la muerte. Será cosa de ser mayor y de haber perdido la inocencia de entonces.

Cuantas conversaciones secretas he tenido alrededor de la mesa camilla de mi casa, cuantas veces hemos entrelazado las manos mi PÍLADES y yo bajo las faldas de aquella mesa, ocultas nuestras manos a los ojos de mi padre o mi madre que siempre andaban vigilantes.



Y la mesa camilla de la cocina de mi madre.... que aún huele a lapiceros y goma de borrar de hacer los deberes allí y a cola cao de la merienda o a pan con chocolate.....



Otras mesas camillas me han acogido con su calorcito bajo las faldas en diversos inviernos, en diversas ciudades, con diversas gentes que en su día me dieron su cariño su compañia y que aunque hoy andan lejos, siempre estarán cerca de mi corazón.



Este blog se llamara así en homenaje a todos esos momentos y contaré lo que sienta, unas veces feliz, otras melancólica o triste, otras enfadada... otras cómica, sexy.... en fín todo lo que se puede contar alrededor de una mesa camilla, con un café por delante y una buena compañia.

ELECTRA.

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