Después de meses sin escribir, vuelvo a dejar algo por aquí
para quien lo quiera leer.
Ya puedo decir que estoy prácticamente adaptada a Roma,
aunque me queda adaptarme a sus horarios de comidas, horas de sueño... pero eso
lo dejaré para cuando entre un poco el fresquito. Amanece muy temprano y lo
lógico sería irse a dormir más bien pronto y madrugar para ir al ritmo de los
italianos, pero en estos meses de verano, eso es imposible. No se puede dormir
con este calor pegajoso que hace, así es que aguanto hasta irme a la cama a eso
de las doce o una de la noche para dormir algo más fresca, porque antes es
imposible conciliar el sueño.
Ya tengo la casa acomodada a nosotros completamente. Ya
tengo un hogar en Roma para cuando vengan mis hijos o familiares y amigos de
España. Y también para los amigos de aquí que se hacen querer, la verdad. Son
gente estupenda que sin conocerte de nada se han volcado en hacernos todo más
fácil.
La casa ya está limpia y pintada. Ya duermo cómodamente.
Tenemos un colchón nuevo y hemos comprado una tele que mediante una parabólica
puedo ver la televisión de España. Me traje cosas de mi casa de España, útiles
de cocina, ropa de hogar... el día que
empecé a desembalar cajas, me sentía como una niña el día de los Reyes Magos,
sacando mis cosas con una sonrisa de oreja a oreja y oliendo mis toallas que olían a mi
suavizante, en definitiva a mi hogar.
He ido conociendo sitios en los que comprar, he ido
encontrando productos similares a los que uso en España y claro, algunos que
aunque con otra marca, utilizo en Madrid. Eso ayuda a sentirte más en casa,
aunque vaya probando cosas de aquí, que las hay buenísimas, como los quesos.
Italia no es solo pasta y pizza, tienen muchas cosas, muchos productos que aun
no están en su producción tan industrializados y que te recuerdan muchas veces
sabores de la niñez.
No he visto de momento nada nuevo, salvo una excursión por
la Toscana en la que visitamos unos pueblos de estilo medieval, preciosos. Pero
con estos calores, "caldo" como lo llaman aquí, es imposible andar
por ahí. Así es que nos limitamos a dar algún paseo nocturno y maravillarnos
con las vistas de la Roma nocturna.
Pronto iremos a España, a disfrutar de la familia y amigos, unos días y disfrutar de las playas de Cádiz
que con este calor, echo tanto de menos.
Pero a pesar del calor y de los ratos
de morriña, me siento feliz.
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